
Nosotras que nos queremos tanto rezaba un libro, no sé si malo o bueno. Y sí, nosotras nos queremos tanto que a veces es demasiado tanto, pero eso no importa a nadie más que a nosotras, amigas del alma. Porque nuestro código es no tener reglas, la regla es la no regla y no nos importa contradecirnos, no seguir el curso del discurso, la acción comunicativa no nos viene bien, preferimos la dialéctica. La música no tiene moral, nosotras somos la música. Y en esta danza frenética nos da lo mismo jugar a perdernos, porque perdernos es el menor de los males. La traición, nuestro vino, la mentira, nuestro pan; queridas mías, nos hemos excedido de deseo (tampoco es que importe el fin de éste, sino éste en sí mismo) y es eso lo que nos condena; y pese a esto siempre tenemos festín. Somos estúpidas sin contemplaciones y de eso no sentimos culpa, no nos avergüenza la superflua manía de la decadencia, porque estamos inmersas en el complejo de niñas malas, y es idiota y lo sabemos y nos gusta. Claro, nos fascina dejar la duda, aún teniendo nosotras la certeza. Perras de la más fina selección, lo nuestro no es la vulgaridad del escándalo, sino la elegancia de la sutileza en el engaño: nada explícito, nos seducen los encantos de las tretas soterradas. ¿Qué puede importar un poco más ahora? Las más sensatas ya se alejaron, sólo nos quedamos las más insanas. Ni risas ni nada, es un humor profundo lo que me producen-produzco en este momento: ¡somos las villanas del cuento! Por elección propia, por ese deseo profundo de caer, de caer siempre, de caer todo el tiempo… bueno, de tanto intentarlo lo hemos conseguido: esto se va a la mierda.
2 comments:
oh nunca habia visto la palabra villlana en tu blog
(aporte)
Nicole
Toy chata ...
ese es mi aporte.
ah ... y te quiero wn xD! ...xD
no importa donde carretiemo xD, lo rancia que amanezcamo xD! igual te kiero jajaj xD
beso beso.
giany.
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